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A siete años de la senda de Manuel González

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El 17 de mayo se rememoró el debut del primer árbitro venezolano en Grandes Ligas

(Prensa VUC / Juan Carlos Villamizar). Tal día como hoy pero hace siete años atrás, se llevaba a cabo el hito más importante y trascendental en la historia del arbitraje venezolano. Manuel González, oriundo del estado Carabobo,  recibía el llamado a las Grandes Ligas y se convertiría así, en el primer venezolano en alcanzar dicha proeza.

González, quien decidió impartir justicia en un campo de béisbol desde los 16 años de edad, revolucionó el mundo del beisbol, ocasionando que medios de comunicación, como ESPNDeportes.com, compararan la gesta de aquel juez, con la hazaña hecha por Alejandro “Patón” Carrasquel, quien fuese el primer pelotero criollo en llegar a la gran carpa en el año 1939.

Debutó y cumplió su sueño de ser umpire de Grandes Ligas en un juego protagonizado por los Marlins de Florida y los Diamondbacks de Arizona, en el antiguo estadio Sun Life, hoy llamado Hard Rock Stadium, sede y casa de los Miami Dolphins y los Hurricanes de Miami.

Manuel González.

Luego de explorar nueve años en las Ligas Menores, González estaba preparado para aquella noche. “Ha sido asombroso, es una de esas cosas en las que piensas y piensas y luego, cuando sucede, se convierte en una parte excelente de tu vida”, declaró González al periodista Ignacio Serrano.

Salió al terreno de juego luciendo el número 79 en su brazo derecho, remplazando a su colega John Hirschbeck en una serie de dos partidos. El venezolano tuvo la oportunidad de lucirse ante la mirada fijada de su padre, su esposa y su cuñado, quienes estuvieron aupando a su pupilo en el preámbulo, durante y en las postrimerías de aquel juego.

Para muchos fue un juego más, pero para los venezolanos vinculados al arbitraje y amantes de esta profesión era una sensación excitante por la trascendencia de aquel hecho.

Miguel Hernández, compañero, y sobre todo amigo, de Manuel en Venezuela, tuvo un cúmulo de sentimientos encontrados. “Sentí mucho orgullo como venezolano. Esa gesta me impulsó a pensar y cristalizar la idea de tener un manual metodológico y práctico en el que pudiésemos ayudar a los umpires a realizar un proceso de formación que permitiera al árbitro venezolano llegar al beisbol organizado en los Estados Unidos”, destacó el ahora director de árbitros de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional y Director de Venezuelan Umpire Camp.

Por su parte, Carlos Torres, quien también llegó a la MLB y se convirtió en esta zafra en el segundo umpire en estar a tiempo completo en las mayores, en aquella oportunidad sintió un impulso con la llegada de su colega. Apenas se enteró de la noticia llamó a González, lo felicitó y le dijo que estaría con él en el estadio para verlo actuar, sin embargo, una asignación le impidió compartir dicho momento con su compatriota.

Siempre tuvo el porte y la casta que caracteriza todo umpire cuando se para firme detrás del plato, cuando realiza una sentencia, o cuando tiene que confrontar una decisión en la cual algún equipo no estaba de acuerdo, así lo reflejaron sus colegas. “Desde muy joven se le veía el aplomo en los campos de Venezuela”, señaló Hernández.

Catorce años estuvo “Manny” (mote con el que lo reconocen en Norteamérica) escurriéndose entre diamante y diamante hasta alcanzar su sueño. Ahora todo ese aprendizaje lo comparte y siempre que puede dar un consejo, ayudar o tenderle una mano a la generación de relevo que viene emergiendo, lo hace con todo gusto.

Poco a poco ha labrado su camino, y el año pasado tuvo la oportunidad de debutar en unos PlayOff, al hacerlo en el jardín derecho de la Serie Divisional entre los Dodgers de Los Angeles y los Nacionales de Washington. Mientras en el 2015 también participó en el juego de comodín por la Liga Americana.

Él fue el primero que entró a un mundo completamente hermético y en el que cualquier pifia es cuestionada, aún así, gracias a Manuel, y a otros factores, hoy son más los jóvenes que sueñan llegar a las Grandes Ligas como árbitros y no como jugador.

La acelerada evolución del arbitraje venezolano tiene su razón de ser, pero gran parte de ella se debe a aquel niño que creció en las calles de Guacara, estado Carabobo. A aquel que nunca se desvaneció ante los obstáculos. Sí, a aquel que soñó y que hoy sigue luciendo el número 79 en su brazo derecho. Al mismo Manuel González.